domingo, 29 de marzo de 2015
¿Sabes quien eres?
Cuando pienso en la persona que era hace años y la que soy ahora, siento una gran alegría de haber tenido el valor de acudir al sicólogo, y aunque algunos no lo crean, se necesita valor para hacer ese viaje interior , por medio del cual puedes llegar a conocerte a ti mismo; porque a medida que haces terapia te vas dando cuenta de que muchas de las cosas que te suceden y que te amargan la vida dependen de ti misma, y obviamente es más fácil o más llevadero andar por la vida culpando a otros de todas las “desgracias” que te `pasan, cuando muchas de ellas las puedes solucionar hablando claro, diciendo cuáles son tus deseos o simplemente diciendo “no” cuando eso es lo que quieres.
Una vez la sicóloga me preguntó: Eva ¿qué obtienes cuando te deprimes? Y yo contesté muy ofendida, nada, ¿ qué puedo obtener? Y con el tiempo descubrí que ese era mi manera de obtener amor, atención y muchas otras cosas.
Me encantaba enfermarme, cuando tenía gripe o un virus ¿qué obtenía? Lo mismo, amor, atención, y obviamente me enfermaba bastante seguido, claro me crié en una familia donde la única manera de obtener eso era cuando estaba enferma, a veces los padres no nos damos cuenta del daño que hacemos, y es que el ser humano haría cualquier cosa por tener amor y atención.
Me especializaba en obtener atención a través de cosas negativas, por ejemplo inspirando lastima, o haciéndome la víctima, y eso de hacerse la víctima era muy útil, porque se podía también usar para decir que no, sin arriesgarme a ser antipática, (en esa época era indispensable complacer a todos para ser querido) por ejemplo: no puedo hacer eso porque mi esposo se molesta, mi pobre esposo tenía la culpa de todos mis no o de cualquier decisión que me incomodara.
¡Cuántas cosas descubrí de mi en todos estos años! Muchas de ellas no muy fáciles de aceptar, pero que bonito se siente, conocerse a si mismo, ver de qué pies cojeas e ir cambiando hasta convertirte en la persona maravillosa que está dentro de ti, una que por estar tan ocupada mendigando amor y atención , dejó de mirar hacia adentro y se descuidó a si mismo.
Esa persona estaba muy escondida en algún rincón de mi cuerpo, negándose a mostrarse a si misma, ya que como yo misma no me quería , pensaba que no era digna del amor de nadie; a medida que me quise, me acepté, me perdoné por no ser perfecta, deje de necesitar el amor y la atención de otros de una manera tan malsana, claro, todos queremos amor, pero lo absurdo es que me lo negara a mi misma (no tenia amor propio) y esperara el de otros como un maná del cielo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario