martes, 25 de noviembre de 2014
Fuí más afortunada que mi madre
Tengo este gran deseo de compartir mi experiencia con ustedes, pero me resulta a veces tan difícil porque no se por donde comenzar, es que fue un proceso tan largo, y complicado , con tantas cosas entrelazadas, que se hace complejo ; o sea, es difícil poner por escrito tantas horas de terapias y trabajo interior, pero igual voy a intentarlo, un poco a la vez.
En mis primeras consultas con el sicólogo, cuando él me hacía preguntas acerca de mi vida, me imagino para comenzar a ubicarse en mi caso, recuerdo que me preguntó por mi relación con mi familia y entre las cosas que le dije fue un rotundo “yo odio a mi mamá” y eso sentía, y no solo eso, la culpaba de todos mis males, sobretodo me dolía que desde que tenía uso de razón ella me había hecho saber que no estaba conforme de mi manera de ser, realmente recordaba que en muy pocas ocasiones ella hubiera aprobado algo de mí, los cuentos de terror comenzaban desde el parto ( había sido seco por lo que sufrió horrible) la gente decía de mi que era fea ( según ella) y tendría muy poca edad ,creo que 5 años, cuando le escuche decir que yo nunca me casaría, (por lo fea obviamente)y lo dijo en mi cara, a lo que le respondí que no me interesaba casarme, porque eso sí, difícilmente me quedaba callada en esa época, jajajaja, en fin no quiero aburrirles con un cuento tan largo; pero es seguro que guardaba hacia ella mucha rabia y resentimiento , cosa con la que cargué por muchos años y superar esos sentimientos fue la cosa que se me hizo más difícil superar, en mi caso, no creo que hubiera podido sanar hasta este punto , si hubiera seguido sintiendo eso, creo que pienso que es algo antinatural.
Cómo pude cambiar todo eso? Poco a poco, a medida que mejoraba pude ponerme en su lugar y por cosas que ella contaba de su vida pude darme cuenta, que ella también había tenido una vida muy difícil, con una madre muy parecida a ella y huérfana de padre, que realmente ella había padecido cosas peores que yo, y que a diferencia de mí, no habiendo podido estudiar y tampoco contar con recursos para pagar una terapia , no tuvo la oportunidad de darme a mí, más de lo que ella recibió, ella no conocía otra manera de criar una hija, por lo que simplemente copió lo que habían hecho con ella, al yo comprender eso, toda mi rabia y resentimiento se fue convirtiendo en compasión y pude perdonar y olvidar. Comencé a sentir gratitud, porque yo si tuve la oportunidad de tratarme, por lo que pude ser una madre diferente.
Mi proceso fue: de la rabia a la comprensión y de allí al perdón y a la aceptación.
Para terminar quiero decir, que yo realmente creo firmemente que muchos de los problemas sicológicos provienen de una familia disfuncional, pero así mismo creo, que llega un momento en el que uno debe hacer todo lo necesario para curar, porque de nada sirve, sentarse a ser eternamente desdichado y echarle la culpa a tus padres de eso.
jueves, 20 de noviembre de 2014
La peor terapia es la que no se hace.
Como he dicho desde un principio, hace mucho tiempo que estoy trabajando en mí, en mejorar mi vida y lo he hecho a través de sicólogos, sicoterapias, talleres, libros de autoayuda, etc.
En cuanto a los sicólogos he oído que existe dos tipos de corrientes de tratamiento: el sicoanálisis y la terapia cognitiva conductual (creo que así se llama) y que existe una rivalidad entre los que siguen una u otra; en mi caso me he tratado con los dos tipos de médicos y creo que las dos teorías se complementan.
Con el sicoanálisis logré descubrir las raíces de muchos de mis problemas, es como buscar el cabo de la madeja, fue un proceso largo y en muchas ocasiones doloroso, porque a medida que me fui conociendo me fui dando cuenta de muchas cosas de mi misma que no sabía que estaban ahí y que no me gustó para nada descubrir, pero después del primer impacto (el saber que no soy perfecta y que muchos de los problemas que tenia me los estaba causando yo misma) vino el paso de aceptarme y hacer los cambios necesarios en mi, claro todo esto no sucede de la noche a la mañana, repito fue un proceso largo.
La otra terapia para mi, llegó al final, digo que al final, porque después de ella, deje de asistir con regularidad al sicólogo, y la puedo describir como si con ella hubiera cerrado un circulo, fue como un acto de clausura, mas no por ello menos importante.
La terapia cognitiva, me ayudó a estar alerta de mis pensamientos, y darme cuenta cómo a través de ellos saboteaba mi tranquilidad y felicidad, es como si de alguna manera estaba tan acostumbrada a sentirme mal con la vida y conmigo misma, que ya mi cuerpo y mi mente estaban demasiado amoldados a trabajar en pos de ello.
Con la terapia cognitiva aprendí a poner los pensamientos a favor de mi felicidad.
Así que según mi criterio ambas son excelentes, y yo personalmente saqué provecho de las dos.
En próximas publicaciones trataré de extenderme más acerca de cómo trabajé con ellas y contando algunas anécdotas de todo el proceso.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Se tu mismo y viva la vida.
Ayer una persona a la que amo, me hizo una pregunta: ¿Qué es lo correcto? ¿Hacer algo que no tienes ganas de hacer y quedar bien con otros , o hacer lo que tienes ganas sin importarte lo que otros piensen o sienten?
Mi respuesta fue que debes hacer lo que tú quieras el 90% de las veces, el otro 10 lo reservas para tu familia, grandes amigos o cosas importantes (si tu vecino se siente mal y no tiene auto hay que hacerlo aun sin ganas) cosas por el estilo. En fin esa fue mi opinión y esa sería mi manera de actuar hoy; años atrás otro sería el cantar.
Hace mucho tiempo yo era esa persona a la que le podías pedir cualquier favor y siempre decía que si, podía ser algo como: ¡ acompáñame a las 5 de la mañana al centro, que tengo que sacar la cedula! y quien ha vivido en este país, sabe que eso significaba una diligencia de horas, muchas horas, era la que llevaba a mis amigas a las fiestas y siendo yo puntualísima , llegaba tarde porque a quien yo iba a llevar no estaba nunca lista a tiempo, así que se me sumaba la rabia a la angustia de llegar tarde y sonreía . Era esa que llevaba los niños de mis vecinos al kínder aun cuando me rallaban con sus loncheras todo el auto y de paso le caían a golpes a mi hijo, creo que ya se hicieron una idea de la situación. Resumiendo era a la que todos les pedían favores y nunca decía que no.
¿Porque lo hacía? Ahora lo sé, antes no, lo hacía porque necesitaba ser querida, porque creía que el amor de las personas tenía que ganármelo a fuerza de sacrificios y sobre todo porque sentía que no era alguien digna de ser amada a menos que me lo ganara de alguna manera, era como si tenía que fingir ser alguien más para ser querida, ¡qué triste!
¿Por qué sucedía eso? Porque tenía una estima de mi misma muy baja y como consecuencia andaba por la vida tratando de agradar a los demás , ganándome el aprecio a fuerza de sacrificios y de actuar como alguien que no soy, pero andar por la vida actuando, tratando de aparentar ser alguien que no soy, era algo muy difícil y duro, algo que me consumía , me agotaba, y al final quedaba con la sensación de tener las manos vacías , aparte, al yo estar constantemente haciendo cosas por los demás sin ganas, tenía la creencia de que otros harían lo mismo por mí, ¡gran error! Porque eso no sucede así y como consecuencia yo actuaba como la eterna agraviada, la perfecta víctima, andaba por la vida pensando que todos eran “malos conmigo”, cosa que no era cierto.
Para terminar quiero citar a André Gide… “Es mejor ser odiado por lo que eres, que ser amado por lo que no eres”
sábado, 1 de noviembre de 2014
Buenas intenciones
Volviendo a esos días horribles que describí en mi publicación anterior; yo no estoy capacitada para darles tips de cómo salir de ellos, aparte que cuando me sentía así no creo que hubiera podido salir adelante sin ayuda profesional por lo que mi recomendación para cualquier persona que se sienta de ese modo sigue siendo la misma: “busca ayuda profesional”.
De lo que hoy quiero hablar es, de esas personas que nunca en su vida han sufrido de depresiones y sin conocer nada de los sentimientos de aquellos que la sufrimos se dedican a “ayudar”, y como lo hacen? Te dicen cosas como:
No te sientas así, Tienes una hermosa familia o, tienes unos hijos bellos y sanos o, eso es pecado porque no te falta nada, tienes un marido que te adora o una buen trabajo etc etc
Una vez una gran amiga cuando supo que sufría de depresiones me dijo: entonces tú no tienes fe en Dios! Por que quien cree en dios, no se deprime….que horror.
Pues quiero decirles a todas esas personas que con buena intención tratan de ayudar de esa manera lo siguiente:
1.- No elijo sentirme así y créeme que si pudiera sentirme diferente lo haría
2.- Con decirme esas cosas lo único que logras es sumarle a mi depresión sentimientos de culpa, y eso no me ayuda para nada.
Así que les pido a mis amigos y familiares, La próxima vez queque me vean deprimida (Dios no lo permita), y quieras ayudarme, escúchame si quiero hablar o invítame a salir o a hacer algo para distraerme, en mi caso eso podría ayudarme más.
Muchas veces me ponían de ejemplo a esta o aquella persona que a pesar de tener más problemas que yo, lograban seguir adelante sin desfallecer, pero yo creo que esas personas tenían más recursos que yo en ese momento, por lo que enfrentaban la vida de manera diferente, nadie es igual a otro, cada persona tiene su historia personal y un gran equipaje de experiencias que lo definen, yo no soy ellas ni ellas son yo.
Una última cosa… un gran abrazo podría servir
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