domingo, 9 de noviembre de 2014

Se tu mismo y viva la vida.

Ayer una persona a la que amo, me hizo una pregunta: ¿Qué es lo correcto? ¿Hacer algo que no tienes ganas de hacer y quedar bien con otros , o hacer lo que tienes ganas sin importarte lo que otros piensen o sienten? Mi respuesta fue que debes hacer lo que tú quieras el 90% de las veces, el otro 10 lo reservas para tu familia, grandes amigos o cosas importantes (si tu vecino se siente mal y no tiene auto hay que hacerlo aun sin ganas) cosas por el estilo. En fin esa fue mi opinión y esa sería mi manera de actuar hoy; años atrás otro sería el cantar. Hace mucho tiempo yo era esa persona a la que le podías pedir cualquier favor y siempre decía que si, podía ser algo como: ¡ acompáñame a las 5 de la mañana al centro, que tengo que sacar la cedula! y quien ha vivido en este país, sabe que eso significaba una diligencia de horas, muchas horas, era la que llevaba a mis amigas a las fiestas y siendo yo puntualísima , llegaba tarde porque a quien yo iba a llevar no estaba nunca lista a tiempo, así que se me sumaba la rabia a la angustia de llegar tarde y sonreía . Era esa que llevaba los niños de mis vecinos al kínder aun cuando me rallaban con sus loncheras todo el auto y de paso le caían a golpes a mi hijo, creo que ya se hicieron una idea de la situación. Resumiendo era a la que todos les pedían favores y nunca decía que no. ¿Porque lo hacía? Ahora lo sé, antes no, lo hacía porque necesitaba ser querida, porque creía que el amor de las personas tenía que ganármelo a fuerza de sacrificios y sobre todo porque sentía que no era alguien digna de ser amada a menos que me lo ganara de alguna manera, era como si tenía que fingir ser alguien más para ser querida, ¡qué triste! ¿Por qué sucedía eso? Porque tenía una estima de mi misma muy baja y como consecuencia andaba por la vida tratando de agradar a los demás , ganándome el aprecio a fuerza de sacrificios y de actuar como alguien que no soy, pero andar por la vida actuando, tratando de aparentar ser alguien que no soy, era algo muy difícil y duro, algo que me consumía , me agotaba, y al final quedaba con la sensación de tener las manos vacías , aparte, al yo estar constantemente haciendo cosas por los demás sin ganas, tenía la creencia de que otros harían lo mismo por mí, ¡gran error! Porque eso no sucede así y como consecuencia yo actuaba como la eterna agraviada, la perfecta víctima, andaba por la vida pensando que todos eran “malos conmigo”, cosa que no era cierto. Para terminar quiero citar a André Gide… “Es mejor ser odiado por lo que eres, que ser amado por lo que no eres”

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