Estamos más que nunca,
conectados a la comunicación. A través de las redes sociales, de los móviles de
última generación, del acceso a internet, de la TV, radio…interactuamos unos
con otros, recibiendo informaciones de todo tipo y a cualquier hora. Podríamos decir
entonces que recibimos un alto número de noticias y acontecimientos en tan solo 24h.
De entre toda esta corriente de información, un elevado porcentaje proviene de temas
de actualidad. Es decir; lo que sucede en el mundo, ya sea a nivel económico,
político, social, etc…y por desgracia, este tipo de comunicaciones suelen ser “malas
noticias”. Esto es; hambre, guerras, injusticias, crímenes, inestabilidad
política y violencia, entre otras. La pregunta es ¿cómo afecta esto
psicológicamente al individuo?
Sabemos que si acudimos
al cine a ver una película dramática, probablemente no salgamos con el mismo
estado anímico que cuando entramos. Lo mismo sucede cuando estamos con un grupo de amigos y nos comentan experiencias
negativas. El contenido emocional que recibimos afecta directamente a nuestro
estado psicológico, al ánimo, al pensamiento, incluso al comportamiento. Y
estar escuchando y viendo constantemente
noticias malas, no puede ser menos.
Psicólogos y expertos
han estudiado este fenómeno. Si visionamos u oímos programas y noticias negativas, generamos en nosotros
estados negativos, hasta tal punto que estas vivencias pueden llegar a afectar a la forma en la que
interpretamos los acontecimientos de nuestra propia vida. Un estudio llevado a
cabo por la Facultad de Ciencias Cognitivas de la Universidad de Sussex, en
Reino Unido, investigó el impacto emocional que provocan los programas de
noticias en los individuos y la relación de dicho impacto con las
preocupaciones personales. Los resultados concluyeron que estar expuestos a
recibir noticias malas, no solo genera ansiedad y tristeza sino que también
produce una tendencia catastrofista de las preocupaciones personales. Esto es;
se nos engrandece nuestra preocupación por los asuntos propios.
del blog de Nuria Costa

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