Cristina
relataba como se sintió cuando su marido le anunció que deseaba
divorciarse; un dolor intenso la dejó paralizada. Isabel enmudeció más
de una semana, bloqueando sus vías de comunicación cuando recibió la
noticia de la pérdida de su bebé. Marcos tuvo taquicardia y una fuerte
ansiedad cuando se enteró accidentalmente de que su esposa le era
infiel…Esto es; un insulto, una
amenaza, una ofensa, una traición, una mala noticia…causan dolor. Un
dolor ilocalizable en el cuerpo pero que se siente profundo en el ser y que a pesar de ser diferente a una herida física, la sensación es muy parecida.
Aun
y las diferencias, está demostrado que el
dolor físico y psíquico comparten similitudes en cuanto a sus efectos. De esta manera, un insulto por ejemplo, puede producir la misma sensación de dolor que una bofetada, incluso en la desarticulación de los músculos faciales. Del mismo modo, recibir malas noticias puede desencadenar un efecto de shock similar al de un desmayo, en por ejemplo una repentina bajada de la presión arterial. No en vano entonces, las personas solemos utilizar expresiones metafóricas para referirnos a un dolor emocional como por ejemplo “fue como una patada en el estómago, “fue una bofetada”, “ esa noticia, fue un golpe tan duro que me dolió todo el cuerpo…”
dolor físico y psíquico comparten similitudes en cuanto a sus efectos. De esta manera, un insulto por ejemplo, puede producir la misma sensación de dolor que una bofetada, incluso en la desarticulación de los músculos faciales. Del mismo modo, recibir malas noticias puede desencadenar un efecto de shock similar al de un desmayo, en por ejemplo una repentina bajada de la presión arterial. No en vano entonces, las personas solemos utilizar expresiones metafóricas para referirnos a un dolor emocional como por ejemplo “fue como una patada en el estómago, “fue una bofetada”, “ esa noticia, fue un golpe tan duro que me dolió todo el cuerpo…”
De
nuevo, me parece sorprendente, la conexión entre nuestra mente y
nuestro cuerpo. Por más que intentemos separar uno de otro, conviven
juntos y como tal se quejan juntos y tal vez de maneras muy similares.
Me pregunto ¿Por qué el dolor físico y el dolor emocional están tan
unidos? El neurocientífico Mary Frances O’Connor , de la Universidad de
California fue uno de los científicos que sometió el dolor emocional a
investigación (2008). Mediante escaneos cerebrales y diversos
experimentos demostró que la parte del cerebro que procesa el dolor
físico también se ocupa del dolor emocional y parece ser que como seres
humanos, esto estaría muy relacionado con lo social.
De la misma manera opina Naomi Eisenberg (UCLA) cuando afirma que las partes del cerebro que se activan al sentir dolor físico, son las mismas que se
activan cuando sentimos dolor psíquico y la explicación estaría muy
relacionada con el apego social que sentimos los seres humanos. Esto es;
las relaciones sociales son básicas para nuestra supervivencia como
especie. Mientras un individuo único puede estar en peligro, en grupo
tiene más probabilidades de sobrevivir.
De esta manera; la pérdida, el rechazo, la amenaza, la ofensa o la
rotura de un vínculo con alguien producen un dolor intenso,
indescriptible pero no por ello menos importante que el dolor físico.
Otra
investigación, realizada por el psicólogo Nathan Dewall, de la
Universidad de Kentucky y publicada en la revista Psychological Science
afirma, que ambos tipos de dolor, son igualmente similares. Esto se
comprobó mediante diferentes
experimentos en las que se utilizó un placebo, concluyendo que los
sentimientos de un dolor físico y uno emocional eran iguales. Por otra
parte; los relatos explicados por diferentes pacientes coincidían en
explicar que por ejemplo el rechazo de alguien querido, la soledad, o lo
síntomas de depresión eran tan reales como los causados por una
articulación rígida o un dolor físico localizable en un punto del
cuerpo.
En
resumen; cuerpo y mente sienten y padecen con efectos similares.
Mientras podemos situar en una parte concreta del organismo una herida,
podemos sentir queja en nuestras entrañas por un dolor psíquico. Tal vez
sin localizarlo, tal vez sí, si somatizamos. La cuestión es que duele
de la misma manera, por dentro que por fuera y de manera intensa. Al
igual que una lesión necesita su periodo de curación, la mente y el
“corazón” necesitan sus cuidados y su atención. Cuidémonos, por fuera y
por dentro, para ir sanando todos los “golpes” que nos va trayendo la
vida.
Por: Núria Costa

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