Por qué la gente se conforma con lo que tiene y vive año tras años sin
prosperar? Mucha gente se jubila y lo único que les ampara es el cheque
de la jubilación; otros, ni siquiera eso. Muchos padres, tíos,
parientes llegan a viejos sin haber cumplido sus anhelos.
El motivo fue que se conformaron con lo que tenían y no empezaron una nueva aventura en su vida por el temor al cambio y a lo desconocido. Dice un dicho, que al único que le gusta el cambio es a un bebé que tiene el pañal mojado.
La mayoría de nosotros espera que las condiciones de la vida sean insoportables o que nos pase algo grave para cambiar.
El día que decidamos, nosotros podemos cambiar nuestra vida. El día que queramos, podemos abrir un libro en vez de escuchar la radio o ver televisión. El día que queramos podemos dejar de escuchar música en nuestro carro y dedicar media hora al día a escuchar algún método que nos enseñe algo nuevo, que haga crecer nuestra habilidad de ganar dinero.
Podemos quedarnos una hora extra en el trabajo por nuestra cuenta para aprender otras posiciones y volvernos más valiosos, o podemos ir a casa a tomar una cerveza y seguir ganando lo mismo y culpar al patrón por lo poco que ganamos.
El día que queramos, podemos decidir prepararnos para cambiar de profesión y trabajo, y buscar una vida mejor para nuestra familia. No lo hacemos porque el cambio crea nerviosismo e inseguridad. Otros tienen miedo de comenzar algo nuevo, por el temor al fracaso. Nos conformamos con nuestra situación actual y al hacerlo estamos condenando a nuestros seres queridos, a la vida que nosotros mismos detestamos.
Nosotros creamos las circunstancias con nuestras decisiones, con nuestras disciplinas diarias. Por ejemplo, si hoy día no aprendemos algo no es el fin del mundo, no sentimos la diferencia. Pero si sumamos los días, meses y años sin habernos preparado, se convierte en una tragedia. Hoy día podemos empezar nuestra carrera hacia una vida mejor.
Pero también podemos no empezar nunca, quejarnos y culpar al sistema y a las circunstancias por nuestra mala fortuna, llegar a viejos y sentir la impotencia de no poder ayudar a nuestros hijos y, todavía encima, ser una carga para ellos. Cuando lleguemos a viejos, nos haremos pesar por nuestros equívocos, pero más nos haremos pesar por lo que no hicimos. Por supuesto, nunca es tarde para empezar, porque no importa cuán lejos hemos avanzado en el camino equivocado, hay que darse vuelto de inmediato.
El hombre que fundó los McDonalds lo hizo a los 54 años. El viejito de KFC (Kentucky Fried Chicken), se hizo millonario a los 66 años cuando ya estaba jubilado y sólo recibía el cheque del seguro social.
Si no estamos contentos con nuestra vida, cambiemos. Nosotros, tenemos la capacidad de cambiar nuestra vida cuando lo decidamos, porque no somos plantas. El destino no está escrito, lo creamos nosotros. La mayoría de la gente quiere seguir con su tren de vida, porque se les hace más fácil, pero si uno quiere algo mejor para sus seres queridos hay que tomar la decisión de cambiar hoy mismo, porque nunca va a llegar un tiempo mejor.
El motivo fue que se conformaron con lo que tenían y no empezaron una nueva aventura en su vida por el temor al cambio y a lo desconocido. Dice un dicho, que al único que le gusta el cambio es a un bebé que tiene el pañal mojado.
La mayoría de nosotros espera que las condiciones de la vida sean insoportables o que nos pase algo grave para cambiar.
El día que decidamos, nosotros podemos cambiar nuestra vida. El día que queramos, podemos abrir un libro en vez de escuchar la radio o ver televisión. El día que queramos podemos dejar de escuchar música en nuestro carro y dedicar media hora al día a escuchar algún método que nos enseñe algo nuevo, que haga crecer nuestra habilidad de ganar dinero.
Podemos quedarnos una hora extra en el trabajo por nuestra cuenta para aprender otras posiciones y volvernos más valiosos, o podemos ir a casa a tomar una cerveza y seguir ganando lo mismo y culpar al patrón por lo poco que ganamos.
El día que queramos, podemos decidir prepararnos para cambiar de profesión y trabajo, y buscar una vida mejor para nuestra familia. No lo hacemos porque el cambio crea nerviosismo e inseguridad. Otros tienen miedo de comenzar algo nuevo, por el temor al fracaso. Nos conformamos con nuestra situación actual y al hacerlo estamos condenando a nuestros seres queridos, a la vida que nosotros mismos detestamos.
Nosotros creamos las circunstancias con nuestras decisiones, con nuestras disciplinas diarias. Por ejemplo, si hoy día no aprendemos algo no es el fin del mundo, no sentimos la diferencia. Pero si sumamos los días, meses y años sin habernos preparado, se convierte en una tragedia. Hoy día podemos empezar nuestra carrera hacia una vida mejor.
Pero también podemos no empezar nunca, quejarnos y culpar al sistema y a las circunstancias por nuestra mala fortuna, llegar a viejos y sentir la impotencia de no poder ayudar a nuestros hijos y, todavía encima, ser una carga para ellos. Cuando lleguemos a viejos, nos haremos pesar por nuestros equívocos, pero más nos haremos pesar por lo que no hicimos. Por supuesto, nunca es tarde para empezar, porque no importa cuán lejos hemos avanzado en el camino equivocado, hay que darse vuelto de inmediato.
El hombre que fundó los McDonalds lo hizo a los 54 años. El viejito de KFC (Kentucky Fried Chicken), se hizo millonario a los 66 años cuando ya estaba jubilado y sólo recibía el cheque del seguro social.
Si no estamos contentos con nuestra vida, cambiemos. Nosotros, tenemos la capacidad de cambiar nuestra vida cuando lo decidamos, porque no somos plantas. El destino no está escrito, lo creamos nosotros. La mayoría de la gente quiere seguir con su tren de vida, porque se les hace más fácil, pero si uno quiere algo mejor para sus seres queridos hay que tomar la decisión de cambiar hoy mismo, porque nunca va a llegar un tiempo mejor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario