martes, 26 de mayo de 2015

Miedo al Rechazo

Vivir sin que el miedo al rechazo te paralice

Si das demasiado poder a la opinión de los demás te convertirás en su prisionero. Así que nunca dejes que la opinión de alguien altere tu realidad. Nunca sacrifiques quién eres o quién quieres ser porque alguien pueda tener un problema con eso. Quiérete como eres por fuera y por dentro y sigue luchando. Nadie puede hacerte sentir mal a no ser que tú mismo le des ese poder.
Hacerlo sería absurdo: en la mayoría de ocasiones te rechazan por causas ajenas a ti.
Ser único tiene un valor incalculable. En este mundo en que todo el mundo se parece a todo el mundo, lo que más termina deseando la gente es ser diferente. Busca y encuentra el coraje para seguir siendo tú mismo y cuando se rían de ti por ser distinto, riéte de ellos por ser iguales.
No cambies para gustar a la gente o te encontrarás gente a la que sólo gustarás por lo que finges ser. Sé tu mismo porque cuando gustes a alguien, le gustarás por ser quien eres realmente.

Consejos para aprender a reaccionar frente el miedo al rechazo

  1. Exponte progresivamente. Si temes el rechazo social lo más normal es que estés intentando evitar ese tipo de situaciones. Sin embargo, para superar tu miedo es crucial que hagas lo contrario y que te expongas. Para que esto funcione debe ser progresivo. Empieza con situaciones que te provoquen poca ansiedad y a medida que te acostumbres ves subiendo el nivel.
  1. Sé consciente de lo que piensas. Además de exponerte gradualmente es importante que detectes cuándo empiezan a aparecer los pensamientos que te provocan el miedo al rechazo. Racionaliza las consecuencias que te estás imaginando. ¿Qué riesgo real hay en ponerte a hablar con un grupo de gente? Recuerda que no debes confundir los miedos imaginarios con los miedos reales.
  1. Evita la profecía autocumplida. Una profecía autocumplida es una creencia errónea sobre una situación que hace que la persona que la tiene actúe de forma que se termine cumpliendo, tal y como se demostró en este estudio. Si crees que un grupo de personas te va a rechazar  probablemente te pongas nervioso y a la defensiva. Este comportamiento es el que precisamente causará que te rechacen, por lo que luego justificarás tu creencia: –¡Sabía que no les iba a gustar! Así pues, cuidado con lo que piensas y evita estar buscando constantemente señales de rechazo. Empieza a buscar signos de que eres aceptado.
  1. Utiliza afirmaciones positivas. Como has visto en el punto anterior, en la vida a menudo recibes lo que esperas. Y esto es especialmente cierto en las relaciones sociales. Resulta que cuando conocemos alguien nuevo, si esperamos gustarles (por el motivo que sea), tenderemos a gustarles más. Y viceversa. En un estudio canadiense se demostró que utilizar afirmaciones positivas fundamentadas como “mis amigos creen que soy una pieza importante en su vida” proporcionaba más confianza a la gente a la hora de encarar una relación social, lo que a su vez se traducía en que gustaban más.
  1. Analiza lo que ha ocurrido. Si te rechazan, ¿es normal que te sientas dolido? Sin duda. No existe nadie que no sienta desazón en el momento en que le rechazan. Pero la clave está en que después, en lugar de dejar que las emociones dominen tu comportamiento, te hagas las siguientes preguntas: ¿Qué hice mal? ¿Por qué no le/s gusté? ¿De qué forma le/s habría gustado más? ¿Hubiera merecido la pena que le/s hubiese intentado gustar más?
  1. Preguntar por qué. Es tan sencillo que me soprende que la gente no lo haga más. A quien te ha rechazado (ya sea un cliente que no ha querido comprar, un amigo o la persona que te gusta) pregúntale amablemente si te puede explicar en dos minutos el motivo del rechazo. Pero no intentes agradarle de nuevo. Si accede a epxlicarte por qué, escucha con mucha atención. Descubrirás que muchas veces el motivo por el que te han rechazado no tiene nada que ver contigo.                                              Tomado del articulo de: Pau Navarro

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